Ubisoft fue demandado por el sindicato francés Solidaries Informatique para el "acoso sexual institucionalizado", como parte de las acusaciones que han abrumado a la gerencia en el último año.

El sindicato presentó el caso ante el Tribunal Penal de Bobigny e involucró a grandes nombres en el liderazgo de Ubisoft. La queja subraya el naturaleza institucional del acoso. No eran solo los comportamientos del individuo, sino cera un sistema compatible que llegó a la cima. En la lista de imputados están los nombres de empleados y ex empleados, que ya saltaron a los titulares en los últimos doce meses.

El primero en ser mencionado es Tommy Francis ex vicepresidente del equipo editorial y una de las caras más conocidas de Ubisoft antes de los escándalos. Los cargos formales en su contra se refieren a utilizar su cargo dentro de la empresa para abusar de sus compañeros.  Su comportamiento ha sido descrito en detalle por muchas investigaciones. de los periódicos franceses, en primer lugar Libération. 

Según la citación interpuesta en el tribunal, también participó en estas conductas Serge Hascoët, aunque en menor medida. La principal culpa del ex ejecutivo de la sección creativa de Ubisoft, y por tanto jefe de François, es haber alentado la creación del ambiente conspirativo y sexista en el que actuó su subordinado. Algunos miembros del personal personal de Hascoët también aparecen entre las personas denunciadas.

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De izquierda a derecha, Serge Hascoët, Tommy François y Cécile Cornet, todos ex ejecutivos de Ubisoft que dimitieron tras acusaciones de abuso.

Una mujer también era parte del sistema, Cécile Cornet, jefa de recursos humanos. Su papel habría sido similar al de Hascoët. Cornet, sin embargo, tuvo que centrarse en las nuevas contrataciones de la empresa, presentándoles el mundo distorsionado de las oficinas creativas de Ubisoft para que se mimaran con el comportamiento de François.

Pero la causa de Solidaries Informatique llega hasta lo más alto del organigrama de Ubisoft. El apellido que aparece en la lista de personas involucradas es el de Yves Guillemot, fundador y director general de la empresa. No hay cargos específicos pendientes en su contra, pero su participación es pura responsabilidad por el comportamiento de sus empleados.

La apelación es una respuesta directa a las declaraciones de disculpa que Guillemot había emitido tras los escándalos. Aunque admitió que estos comportamientos habían ocurrido, el CEO se negó a asumirlo.