Todos estamos solos, en algún momento de los últimos dos años. Aislados de los demás por circunstancias incontrolables, obligados a vivir con nosotros mismos durante mucho más tiempo del que quisiéramos. Solos cuenta precisamente esta realidad.

Atesoró esta extraordinaria circunstancia David Weil. His Solos, distribuidos por Amazon Prime Video y disponible a partir del 25 de junio, habla tanto al público como a la propia soledad; una experiencia humana que nos ha unido, y quizás unido, a todos. Para ello, el autor cuenta con un elenco excepcional. Siete espléndidos solistas para siete espléndidos solos, que difuminan los límites entre la televisión y el teatro, para contar con poco más que palabras el terror de estar solo.

Los solos

Solos tiene una premisa muy simple. Decir gente corriente en circunstancias extraordinarias. Los protagonistas de estos siete episodios se enfrentan todos a una realidad impactante. Ya sea dictado por la enfermedad o el miedo, dos de los temas más abordados de la serie, el resultado es siempre la solitudine.

Todas las historias están ambientadas en un futuro cercano genérico, que solo en un caso adquiere contornos precisos. Esto permite a los autores utilizar la tecnología de forma libre, como expediente narrativo para construir sin restricciones el malestar en el que se encuentra cada personaje. Sin embargo, la tecnología no es el centro de la narrativa., sigue siendo un modesto actor secundario al servicio de la humanidad de los personajes.

Los siete episodios, que nunca superan la media hora, están todos separados entre sí. Solo los detalles pequeños e insignificantes unen las historias de Solos, pero es su naturaleza lo que las mantiene unidas. Las historias en sí también son solos., iniciativas que toman los siete personajes y que conllevan una serie de consecuencias, que siempre desembocan en el abismo de la soledad.

La estructura de los episodios también sigue siendo la misma. La historia se nos muestra empezando por el final, cuando ya se han tomado todas las decisiones. Los monólogos, o en ocasiones los diálogos internos exteriorizados de diversas formas, de los personajes, nos revelan entonces la trama; ya medida que los detalles se vuelven más claros, la existencia del personaje adquiere una nueva profundidad. Lo que a primera vista parece una soledad orgullosa y voluntaria, revela tristeza y miseria que causa cuando aflige a un animal social como el hombre.

Los solistas

A primera vista, lo que más llama la atención de Solos es sin duda el reparto. Entre los nombres involucrados destacan Morgan Freeman, que ciertamente no necesita presentación, Helen Mirren Ganadora del Oscar antes de La Reina, Uzo Aduba, actriz ya apreciada y premiada por su actuación en Orange is the New Black y Anne Hathaway ganador de un Oscar por Los Miserables en 2013.

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De izquierda a derecha Helen Mirren, Anne Hathaway, Morgan Freeman y Uzo Aduba

Ciertamente estos nombres han llamado la atención sobre el proyecto, pero no del todo positivo: en internet ya se pueden encontrar críticas al elenco, acusado de ser demasiado inclusivo. Sin embargo, el género, la etnia o el color de piel de los actores no juegan ningún papel en la narrativa. Por tanto, estoy convencido de que David Weil y sus colaboradores han elegido a los intérpretes que han considerado más adecuados para dar vida a sus personajes, sin darle demasiado peso a nada más.

Este cuidado del casting fue recompensado. Las interpretaciones son impecables y no se dio por sentado. Los monólogos son un truco relativamente raro en la televisión y el cine, y requieren un conjunto de habilidades que los actores no siempre entrenan de manera consistente. El poco tiempo disponible obliga a los performers a cuidar cada gesto, cada mirada, cada inflexión con la que pronuncian un chiste. Allí ausencia total de acción y la naturaleza estática de la puesta en escena ayudar a resaltar las actuaciones, actuando como centro de atención para el solista de turno.

La dirección, encomendada a la misma David Weil, a Sam Taylor-Johnson, Tiffany Johnson y Zach Braff, es un actor de reparto ordenado. Sirve a los actores y personajes sin siquiera subir al escenario, lo que aumenta aún más el enfoque en las actuaciones de los actores.

Un concierto triste

Los siete solos que componen Solos dan vida a un triste concierto en honor a la soledad. Son historias trágicas, dramáticas, que despiertan en el espectador sensaciones que suele preferir ignorar. El final de cada episodio te obliga a preguntarte qué harías si fueras el protagonista. ¿Podrías ser reemplazado y dejar todo atrás? ¿Para enfrentar tus miedos más profundos? ¿Para hacerlo mejor que ellos?

No es una serie para verse de una vez. Aunque los episodios sean cortos, cada uno de ellos tiene una inmensa carga emocional, que requiere y merece un respiro una vez terminados los créditos. Ni siquiera es una serie para abordar a la ligera. Debemos estar preparados para bajar muchas de las defensas que, especialmente durante los encierros, hemos colocado entre nosotros y nuestros sentimientos más profundos y aterradores.

Este es, de hecho, un hijo de la pandemia. Transmite al espectador la intención artística de su autor, surge de una idea que solo puede cobrar vida en largos meses de aislamiento forzado. Solos juega mucho con esta experiencia compartida, consciente de que hoy más que nunca la soledad es lo que todos tenemos en común.

Prime Video: Solos - Temporada 1

No es el primer trabajo “pandémico” que disfruto. Estos años terribles han inspirado a muchos artistas. Sin embargo, ya sea música, teatro, cine o televisión, me parece que todas las expresiones artísticas de estos dos años tienen algo en común. Una sensación de incompletitud, de vacío, que dejan en el espectador sea cual sea su tono. Es como si el encierro tuviera una parte de su significado más profundo, cambiando inevitablemente lo que son capaces de transmitir.

Si una serie como Solos hubiera salido antes de 2020, sin duda habría impresionado al público de una manera diferente. Pero lo que ayer era una realidad extraña e inimaginable, ahora se ha convertido en el aire que todos respiramos. El aislamiento hoy nos hace más dolorosos y menos impresionantes. La soledad nos causa más tristeza que miedo. Y así Solos, que hace dos años pudo haber sido un horror distópico, hoy se convierte en la proyección de la triste condición humana hacia un futuro previsible.