Después de SNK, laArabia Saudita y su príncipe Mohammed bin Salman continuar comprando en la industria del juego comprando, por la modesta suma de 3.3 millones, una porción de las acciones de Electronic Arts, Activision Blizzard e Take-Two Interactive.

La noticia vino de la emisora Al Jazeera y es parte del programa Saudi Vision 2030, el plan de inversión implementado por el príncipe para atraer el interés de turistas e inversionistas al país, proponiéndolo como un país progresista en lugar de culturalmente cerrado. Una inversión de "propaganda" que en los últimos años ha visto a Arabia Saudita abrirse al deporte, la exportación y la lucha libre.

Evidentemente, esta operación no podía dejar de generar polémica, sobre todo dados los precedentes escándalos que veía al príncipe como protagonista, acusado en el pasado del asesinato del periodista de la El Correo de Washington Jamal Khashoggi en 2018 e del asesinato de 37 activistas de los derechos humanos en 2019.