Con un anuncio por decir lo menos sorprendente e inesperado, Microsoft anunció en los últimos minutos que ha firmado un acuerdo para la adquisición de ZeniMax Media, que actualmente es dueña, entre otras, de la empresa Bethesda Softworks, tomando así el control, para por nombrar algunas, de marcas como DOOM, Fallout, The Elder Scrolls, Wolfensein y, en consecuencia, títulos muy esperados, como el tan comentado Starfield.

No hace falta decir que aún se necesita claridad para entender mejor lo que implicará esta adquisición en el corto plazo pero está claro que tener el control de equipos e IP tan importantes es absolutamente un episodio de importancia astronómica en términos no solo económicos (el acuerdo debería ser cuesta unos 7,5 millones de dólares) pero también de trascendencia mediática y, obviamente, una declaración de intenciones (¿o de guerra?) que no es insignificante dentro de los medios de los videojuegos.