En 2018, en paralelo con el anuncio de la llegada de una nueva generación de consolas, el Sony había anunciado que los ingresos de su departamento de juegos caerían. Últimos datos disponibles, sin embargo, la situación parece peor de lo esperado

Le cifras, en relación con el trimestre octubre-diciembre de 2019, muestra un 20% de disminución en ventas en comparación con 2018. Esta disminución ha afectado tanto el hardware de PS4 como el software de terceros. Los ingresos operativos también cayeron, con una pérdida de ganancias de 92,6 mil millones de yenes (aproximadamente 162 millones de euros). Como resultado, la compañía se vio obligada a revisar sus previsiones financieras, reduciendo las ventas de 50 mil millones de yenes (414 millones de euros, alrededor del 3%) y las de ingresos operativos de 5 mil millones de yenes (41 millones de euros).

Obviamente, estas cifras están lejos de ser positivas para Sony, pero no fueron del todo inesperadas. Sin embargo, no significan que la empresa está perdiendo dinero (simplemente está ganando menos dinero). Dicho esto, la verdadera sorpresa vino del departamento de software, con una caída del 7%. Las pérdidas podrían estar parcialmente justificadas por los muchos aplazamientos que han sufrido los principales títulos de PS4. Doom Eternal debió salir en noviembre y se pospuso para marzo, mientras que Watch Dogs Legion y The Last Of Us Part II se trasladaron de 2019 a 2020.

El único dato positivo es la tendencia de la PS Plus. La suscripción de Sony registró un aumento de más de dos millones de usuarios, de 36,3 a 38,8 millones. Al parecer, los clientes de Sony han decidido ahorrar dinero en vista del lanzamiento de PlayStation 5.